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5 Directores distintivos, parte 2

Los directores más idiosincraticos del cine (segunda parte)

Para esta segunda parte analizaremos a aquellos cinematógrafos que se esperan hasta el proceso de posproducción para revelar su verdadero estilo, lo sacan por las orejas de una chistera. Como lo es Jan-Luc Godard quién forjó su nombre desde un inicio inventando el salto de cámara cuya marca registrada le pertenece, en contraparte tenemos a Zack Snyder quién puede ser fácilmente identificado por la forma en la que utiliza las rampas de velocidad dentro de secuencias de acción.

En esta categoría podemos encontrar también a Martin Scorsese, cuya legendaria colaboración con Thelma Schumacher ha resultado en una carrera que abarca todo el vocabulario dentro del arte de la edición, con sus montajes y sus fotogramas congelados y luego, por supuesto, tenemos a Tony Scott, quien subió al Monte Everest para editar algunos de los más extravagantes montajes de videos musicales justo en medio de secuencias de acción.

 

John Woo Guy Ritchie y Sam Peckinpah también entran en esta categoría, pero si hay un director cuyas transiciones nos hacen prácticamente gritar su nombre, creemos que ese nombre sería el de Edgar Wright, no hay como un montaje a toda velocidad como los de Edgar.

Si vemos su trabajo en «Shaun of the dead» a manera de burlarse de las películas de acción, podremos apreciar como adapta la película a estas secuencias y no viceversa. En sus películas subsecuentes estas secuencias se amplían como podemos observar en Hot Fuzz y Scott Pilgrim; estas secuencias por si mismas podrían parecer más un chiste recurrente que un estilo cinematográfico. Pero si nos damos el tiempo de analizar Baby Driver una película en donde Wright no pudo resistirse a la la tentación de darle vuelo a la hilacha y si después regresamos a ver su trabajos anteriores es imposible no comenzar a notar que estos momentos son los ejemplos más extremos de un verdadero e inevitable sello cinematográfico.

Edgar parece nadar siempre en aguas compuestos por musicalidad, ritmo y velocidad hay una inmensa energía en cómo sus historias parecieran explota continuamente hacia adelante dando saltos masivos en cada transición. Cada enfrentamiento, cada nuevo elemento que aparece en pantalla suena al ritmo de la música, editando de tal manera que la banda sonora está perfectamente sincronizada con la edición, que a su vez empata perfectamente con las acciones que vemos en pantalla… cada corte o serie de cortes suenan como un tambor batiente y todo resuena de una manera tan única que pareciera eléctrico. Cuando cualquiera de sus cintas  atraviesa  la pantalla es imposible no saber quién está del otro lado.

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